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¿Nace el Partido del Campo?

El hecho político más destacado de los 100 primeros días de la gestión presidencial de Cristina Fernández fue el surgimiento del campo como un actor político ineludible. De Angeli y Buzzi, dos figuras de la protesta reclaman una bancada agropecuaria.
04/04/2008 00:00 hs

Piquetes y asambleas. Veintiún días de paro. Marchas y cacerolazos. El hecho político más destacado de los 100 primeros días de la gestión presidencial de Cristina Fernández fue el surgimiento del campo como un actor político ineludible, el único que demostró en cinco años de kirchnerismo tener la capacidad para hacer retroceder a la Casa Rosada sobre sus pasos. Ahora, referentes agropecuarios y dirigentes políticos se debaten entre hacer de esa semilla un nuevo partido que represente exclusivamente a los intereses del sector, o germinar ese potencial dentro de las estructuras partidarias tradicionales. Una cosa sí está definida: Gobierno y oposición ya incluyeron al campo en su agenda política.

Una frase que el presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi, disparó desde la tribuna del último piquete de Gualeguaychú sintetiza la lectura que algunos dirigentes del campo hacen sobre su rol político de estreno: "Los intereses del país los estamos defendiendo nosotros. Esta plaza dice basta a un sistema cada vez más unitario. Vamos por un poder cada vez más federal y que se termine el poder unitario que se ejerce con la chequera desde la Casa Rosada".

Los que más se entusiasman con el "poder del campo" sueñan con constituir una bancada agropecuaria que exprese formalmente los intereses del sector en el Congreso de la Nación. En esa línea se ilusiona María del Carmen Alarcón, ex diputada justicialista y actual funcionaria del gobierno de Hermes Binner en Santa Fe. Ella fundó hace tres años el Grupo Pampa Sur, con pretensiones de convertirlo en un partido político con base agropecuaria, al estilo del conservador Partido Nacional del Campo de Australia.

La necesidad de que sea el Parlamento y no el Ejecutivo el que debata y decida sobre las políticas agroindustriales también se escuchó en el piquete. "El pensamiento que está en la base de Pampa Sur es la construcción de poder para el sector de la economía que representan la agroindustria y la industria alimentaria", dice Alarcón y advierte que el paro que protagonizó el sector en las últimas semanas "promovió la concientización sobre la importancia que tiene la participación activa en las instituciones de la República". En ese sentido, la dirigente rural, que mantiene estrechos lazos con el PRO de Mauricio Macri, consideró que de los piquetes podrán surgir "nuevos liderazgos territoriales que expresen la defensa de la tierra". Y no escondió su simpatía por la estrella revelación de la protesta agropecuaria, el productor Alfredo De Angeli.

En realidad, casi ningún partido de la oposición –e incluso algunos referentes del oficialismo– oculta su fascinación con este personaje y hasta lo imaginan encabezando alguna lista en las próximas elecciones. "Suena difícil que se acerque al macrismo. Tiene una militancia de veinte años junto al pequeño productor. Ha transitado por un camino diferente", dice un productor que conoce de cerca las cosechas de De Angeli.

Otra figura de Pampa Sur que también se acercó al macrismo es Miguel Saredi, actual representante de la Ciudad en el directorio del Mercado Central. Saredi fue cuestionado entre los ruralistas por acercarse al polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, centro de los enojos del campo. Él defendió su decisión de oficiar de una suerte de asesor de Moreno: "Confrontar no ayudó".

Al margen de las caras que emergieron del conflicto, no son nuevos los referentes políticos que surgen de la militancia o la representación de las organizaciones agropecuarias. En las elecciones de 2007, el campo también tuvo sus candidatos. El ex aspirante a la gobernación bonaerense por Unión-PRO, Francisco De Narváez, llevó en su lista al actual secretario general de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa, Jorge Srodek. "En Brasil, un tercio de los diputados integran una bancada agropecuaria. El Gobierno, va a comenzar a mirar al campo desde otro lugar. Hicieron lo que quisieron con el campo, pero ahora se darán cuenta del poder que tiene este espacio cuando lo afectan en serio", analizó Srodek que también se entusiasma con el "avance del campo". "Muchos de los que fuimos candidatos en 2007, seguramente ahora nos vemos con más posibilidades para 2009", dice el productor rural.

René Bonetto, antecesor de Buzzi en la FAA, también dio el salto del gremialismo rural a la política partidaria. Y fue diputado nacional, pero por la UCR. "No se pueden pensar las políticas regionales desde las entidades del campo. Para lograr cambios, hay que pelear desde la arena política. Y si el Gobierno esta vez acusó el golpe, fue porque estuvo el apoyo de las grandes ciudades", dice Bonetto, titular de la Fundación Alem.

La Coalición Cívica (CC) de Elisa Carrió formalizó el año pasado un grupo de acción política constituido por representantes del agro que actuaba bajó la consigna "Dejemos en paz al campo". Uno de ellos es Jaime Murphy, un ex directivo de Confederaciones Rurales Argentinas que fue candidato a vicegobernador de La Pampa. Murphy coincide con Bonetto: "Los gremialistas agropecuarios debemos meternos en los estratos donde se toman las decisiones que nos afectan". Uno de los líderes de la CC, el diputado nacional Adrián Pérez, descree de que el campo deba avanzar hacia la formalización de un partido agropecuario. "No es un espacio político, es un espacio productivo vital como la industria. Tampoco creo que el campo quiera ocupar ese lugar. Es el Gobierno el que quiere ubicar al agro como el partido opositor, para crear un falso enemigo", dice Pérez.

A diferencia de los otros referentes del campo, Luciano Miguens, presidente de la Sociedad Rural, se apuró esta semana en minimizar el poder representativo del piquete y prefirió ocultar las aspiraciones del sector: "No somos golpistas ni somos oposición, no somos políticos, somos hombres de campo".

Dos casos paradigmáticos

El salto del campo a la política es un signo de las últimas décadas. Los casos más paradigmáticos fueron los de Humberto Volando y Guillermo Alchouron. El primero dirigió la Federación Agraria Argentina (FAA) durante 25 años (1971-1996) y luego se alzó con una banca de diputado nacional por el Frepaso (1997-2001). Alchouron, que representó los intereses de los grandes productores de la Sociedad Rural (SRA) entre 1984 y 1990, se convirtió en el hombre elegido por Domingo Cavallo para representar el electorado de centroderecha porteño (1999-2003). Tanto Volando como Alchouron encarnaron protestas contra las políticas agrarias del gobierno. Volando lideró una multitudinaria marcha a Plaza de Mayo contra Menem en 1990, recordada como "El grito del interior". Volando fue caracterizado como "el Ubaldini del campo". Alchouron formó parte de la protesta contra Alfonsín en la inauguración de la Exposición Rural, que algunos analistas marcan como el inicio del derrumbe del gobierno radical.

Fuente: Damián Glanz - Crítica de laArgentina

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