En la Argentina, las vacas lecheras se alimentan con pasturas, entre las cuales predomina la alfalfa. Durante los períodos de escasez de esos recursos, se suplementan con heno, silaje, granos y subproductos agroindustriales -semilla de algodón, cáscaras y harinas de oleaginosas-, lo cual implica dietas ricas en fibras.
También existen antecedentes respecto de que las levaduras vivas mejoran la digestibilidad ruminal de la fibra en vacas lecheras.
En esta línea y con el objetivo de evaluar esos efectos, el INTA Rafaela -Santa Fe- realizó recientemente un ensayo en el marco de un convenio con la empresa SAF-AGRI-LFA.
Se utilizó un sistema de alimentación en pastoreo de alfalfa con suplementación, en el cual mientras un grupo de vacas actuó como control, otro recibió 10 g/día de levaduras vivas durante 20 días antes de la fecha probable de parto y 15 g/día durante los primeros 90 días en lactancia (DEL). Se evaluó la inclusión de levadura tanto en el corto plazo -0 a 90 DEL- como en el largo -lactancia completa ajustada a 305 DEL-.
En el primer período, la levadura incrementó la producción de leche de 31,1 kg/día a 32,1 kg/día, la concentración de proteína de 3,26% a 3,39%, y el rendimiento de proteína de 1.013 g/vaca/día a 1.089 g/vaca/día, en tanto que no se modificaron otros parámetros. En el largo plazo se registraron aumentos de 1,2 l/vaca/día sobre la producción de leche y de 0,11% en la concentración de proteína.
Estos resultados indican que la incorporación de una dosis de 15 g/animal/día de levaduras en la dieta de vacas lecheras mejora la productividad y la concentración y rendimientos de proteína láctea. Estos efectos son residuales, ya que perduran más allá de la duración del tratamiento, aseguran en el instituto.
Informes: Ing. Miriam Gallardo, INTA Rafaela, (03492)-440114, mgallardo@rafaela.inta.gov.ar