La carne vacuna, un alimento político y simbólicamente sensible en la Argentina, ocupó en los últimos años espacios importantes en la agenda de la administración Kirchner, sobre todo en lo referido a su precio al consumidor. A juzgar por el trabajo que se está preparando para la candidata oficialista, también tendrá una presencia saliente en un hipotético futuro gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
Por eso, el equipo de la Secretaría de Agricultura, a cargo del santacruceño Javier de Urquiza, está preparando para la postulante del Frente para la Victoria una profunda reforma de la producción y comercialización de carnes. En concreto, se está elaborando un proyecto de ley federal de carnes para ordenar y potenciar el sector ganadero empezando por la industria frigorífica. En principio, no habría mayores reparos entre los empresarios.
Actualmente hay unos 491 frigoríficos entre exportadores, habilitados para la distribución nacional, provinciales y municipales. Esas plantas de faena están regidas hasta ahora por múltiples estándares sanitarios según la jurisdicción en la que estén instaladas, lo que genera riesgos para la salud y competencia desleal con las empresas que más requisitos deben cumplir para poder trabajar. La idea oficial es fijar dos estándares sanitarios mínimos, uno para la exportación y otro para el consumo interno.
Eso podría requerir acuerdos políticos con las provincias, y especialmente con las de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, donde se concentra el 82,8 por ciento de la faena nacional. "Es necesario unificar un nivel sanitario básico, que garantice inocuidad. En eso estamos totalmente de acuerdo. De hecho, el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva) contrató a un estudio jurídico constitucionalista para que haga un borrador en este sentido", afirmó Miguel Schiaritti, presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra).
Mayor peso de faena
Por otro lado, se subiría progresivamente -tal vez en dos o tres años- el peso mínimo de faena (un kilaje fijo por debajo del cual no se podrían matar los animales) con la finalidad de producir más carne por cabeza.
"Pero esto sería más con políticas de incentivos que con restricciones, como se hizo en el pasado", señaló una fuente. En ese punto, también se estudian alternativas productivas que acoplen la producción de biocombustibles con la ganadera (los residuos de los granos utilizados para la fabricación de biodiésel y etanol pueden utilizarse como alimento para las vacas).
Además, se daría fuerte impulso a la promoción del consumo de carnes sustitutas, principalmente pollo y cerdo. De hecho, en los últimos años la ingesta de esos alimentos viene creciendo sostenidamente, y el ciudadano promedio ya come 30 kilos de pollo y casi 6 de carne fresca de cerdo.
"Si lográramos bajar 10 kilos el consumo de carne vacuna -actualmente en 65 kilos per cápita anuales-, podríamos duplicar las exportaciones", sostuvo la misma fuente.
Acuerdo
"En esto todos estamos de acuerdo. Si cada argentino comiera por año un kilo más de carne fresca de cerdo se podrían liberar 40.000 toneladas de carne vacuna para la exportación. Por eso, si se quiere resolver el problema ganadero, es imprescindible primero impulsar el consumo de carnes sustitutas", dijo Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria Argentina.
Para atender la demanda interna y frenar los precios al consumidor, el presidente Néstor Kirchner prohibió las exportaciones de carne en marzo de 2006. Actualmente, los embarques están restringidos a no más de 40.000 toneladas mensuales. Por eso, se perdieron mercados, que fueron ganados por otros proveedores del Cono Sur, como Brasil, Uruguay y Paraguay.
El proyecto en elaboración también contempla la modernización de la producción de hacienda y de la comercialización de la carne. En el Gobierno creen que en el futuro el ganado no se va a engordar más solamente a campo, sino que habrá, como ya ocurre, más feed lot (establecimientos de engorde a corral sobre la base de granos) y suplementación. Por eso, la propuesta que estudian en el entorno de la candidata también contempla algún tipo de incentivo para que los productores se asocien e instalen sus propios feed lot.
En cuanto a la modernización de la distribución de la carne, que desató una fuerte disputa pública entre los frigoríficos exportadores y los dedicados al abastecimiento interno (consumeros), el Gobierno prevé avanzar paulatinamente hacia un esquema que permita un mejor abastecimiento, lo que implicaría en un primer momento la venta en cortes de la media res, e implicaría avanzar hacia su distribución en esa forma en el futuro.
"Hay distintos matices, pero desde el punto de vista del enunciado de estos grandes ejes, estamos totalmente de acuerdo. Son temas centrales y se si tratan bien, tendrían nuestro apoyo", afirmó Gustavo Valsangiácomo, presidente de la Unión de la Industria Cárnica Argentina (Unica).
Con esas ideas en marcha, los técnicos en materia agropecuaria de la candidata del Gobierno para las próximas elecciones parecen haber tomado nota de un trabajo elaborado recientemente por especialistas de las universidades de Buenos Aires (UBA) y Católica Argentina (UCA), según el cual la producción ganadera y frigorífica pierde más de $ 8000 millones.
Fuente: La Nación