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Queja de productores de trigo porque sigue la intervención

Mientras los molinos pagaron el viernes pasado entre 170 y 200 dólares por tonelada, el precio FOB (de exportación) fue de 345 dólares. En la campaña 2007/2008 la producción dejó de ganar $ 2300 millones por no recibir el valor lleno del cereal.
25/02/2008 01:00 hs

No todos los aniversarios son felices. Eso bien lo saben los productores de trigo argentinos, que recordaron que llevan casi dos años sin percibir el precio real del cereal debido a las intervenciones del Gobierno en el mercado granario.

"Hace 21 meses que el productor no percibe el precio justo por su producto, y los productores están recibiendo un 32% menos que el precio del mercado, mientras que los costos de la campaña aumentaron en promedio un 30%", destacaron en la Sociedad Rural Argentina.

Para dar un ejemplo concreto, las entidades se remiten a los informes del mercado de granos: mientras los molinos pagaron el viernes pasado entre 170 y 200 dólares por tonelada, el precio FOB (de exportación) fue de 345 dólares. Esta situación, que viene siendo denunciada desde hace meses por la producción, es generada por el recurrente cierre de los registros de exportación, que hace que, en determinados momentos del año, los exportadores no compitan con los molinos por el trigo y fuerza la baja del precio.

"Una vez más se recurre equivocadamente al cierre del registro de exportaciones para asegurar el abastecimiento al mercado interno y evitar el aumento del precio del pan, olvidando que el precio del trigo sólo incide un 15% en el del pan", señalaron en la SRA.

De acuerdo con la entidad, el cierre también puede haberse originado en la necesidad de evitar una avalancha de anotaciones de exportaciones que atenten contra las necesidades del consumo doméstico. "Si bien es innegable que existe una falta de responsabilidad por parte de los exportadores, el Estado debe procurar mecanismos más eficientes para solucionar este problema. Lo que hace hasta ahora no sólo no evita las irresponsabilidades, sino que las fomenta", destacó la SRA.

"En el mundo los precios siguen batiendo récords y nosotros ni siquiera tenemos la posibilidad de vender", se quejó, por su parte, el productor bonaerense Francisco Zenón Santillán.

"Para colmo, aquellos productores que no tienen capacidad de acopio y entregaron el cereal están condenados a aceptar las distorsiones, mientras que los grandes productores y comercializadores pueden hacer ventas FOB logrando hasta 750 pesos por tonelada. Este es el gobierno de la justicia", ironizó Santillán, que es delegado de la Sociedad Rural en la localidad bonaerense de Rojas.

Distorsiones

En la misma tónica fueron las quejas de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap). "En su acción, que son las retenciones, y su omisión, que son las distorsiones que permite que ocurran en el mercado, el Estado nacional genera que el productor deje de percibir 435 dólares por cada hectárea de trigo", destacó Alfredo Rodes, director ejecutivo.

Con sus palabras, Rodes puso el dedo en una de las llagas que más le duelen al sector: el gran porcentaje de la producción que queda en manos del Estado vía impuestos y por el control del precio doméstico del cereal. "El productor de trigo argentino, con un rendimiento promedio de la provincia de Buenos Aires (3000 kilos por hectárea) deja de ganar 290 dólares por hectárea en concepto de impuestos a las exportaciones y US$ 145 por hectárea por las distorsiones", marcó Rodes.

"Esto significa que el promotor del negocio, el que asume los costos y riesgos, que es el productor, genera una riqueza para el país de 1035 dólares por hectárea de cereal que siembra, pero se lleva para el apenas 146 dólares, es decir un 14 por ciento de lo que produce esa hectárea", graficó.

De acuerdo con el Instituto de Estudios Económicos de la SRA, en la campaña 2007/2008 la producción dejó de ganar $ 2300 millones por no recibir el precio lleno del cereal, debido a los cierres de los registros de exportación, que suelen generar una depresión en el valor del grano.

Fuente: La Nación

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