El Gobierno pergeñó este complejo sistema en enero pasado, para mantener controlado el aumento de los precios. Así, la Secretaría de Comercio, comandada por el inefable Guillermo Moreno, fijó los valores de los cuatro principales granos (trigo, maíz, girasol y soja) en el mercado interno, y resolvió compensar la diferencia entre estos y los del mercado internacional.
Para ello, creó un fondo integrado por u$s 100 millones más unos u$s 400 millones resultantes del aumento de 4 puntos porcentuales en las retenciones a la soja (aquel que elevó los derechos de exportación de los granos del 23,5% al 27,5%, y del aceite, del 20 al 24%, es decir, el penúltimo aumento).
No obstante, el monto debería ser mayor que los u$s 500 millones (o $ 1.500 millones) que se pensaron originalmente, puesto que, desde enero hasta ahora, la soja aumentó 30% en el mercado internacional.
Como fuere, hasta ahora se han repartido $ 654 millones, de acuerdo a la información que ayer brindaba la renovada página web de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca).
Según José Portillo, presidente de la dependencia, el dinero se seguirá adjudicando hasta abril de este año, puesto que si bien el sistema rige desde enero, comenzó a aplicarse efectivamente en abril pasado. Y, aseguró el funcionario, para 2008 hay $ 924 millones que se destinarán a mantener el sistema.
No a todos por igual
El sistema de reparto parece pensado para favorecer la concentración, algo muy funcional a la política del secretario Moreno. Por caso, de los $ 506,8 millones que se habían repartido hasta fin de octubre, a la industria láctea le tocó una quinta parte, $ 99 millones. Pero ese monto se repartió sólo entre cuatro empresas. Que, además, según la Oncca, representan apenas una cuarta parte del consumo.
Bien diferente es el caso de los 9.060 tamberos que tuvieron compensaciones (que según la Oncca representan el 72% de la producción), a los que en conjunto se les asignó $ 73,44 millones.
Es decir, en promedio, cada láctea obtuvo $ 25 millones, y cada tamo, $ 8.106.
El sector más beneficiado por el sistema fue el de las empresas avícolas, que se llevaron una cuarta parte del total. Las firmas beneficiarias en este sector son 29, y, según la Oncca, representan el 68% de la faena.
Bastante menos distribuido estuvo el subsidio en el segundo sector adjudicatario: los aceiteros. Las siete empresas beneficiarias de este rubro (que, según la Oncca, representan un tercio del consumo local) se llevaron en conjunto una quinta parte (19,59%) de lo que se repartió, es decir, casi $ 100 millones.
El resto se lo llevaron 50 molinos de trigo, uno de maíz, 2.197 productores de trigo, 83 feedlots y 167 productores porcinos.