"Los compradores del exterior no nos pueden entender, y no hay forma de explicarles estas cosas", dijo ayer un exportador desesperado por mover su carga del puerto de Buenos Aires. Sucede que la carga de carne y de maíz (pisingallo, utilizado para hacer pochoclo, según pudo saber LA NACION), que ya tendría que haber embarcado, duerme dentro de los contenedores en el puerto de Buenos Aires.
En el puerto de San Lorenzo, en Santa Fe, un buque cargado de maíz logró sortear los requisitos impuestos durante el feriado del 2 de abril por la Dirección General de Aduanas (DGA) a través de un Alerta y partió con la promesa de que, en diez días, los papeles estarían listos en el escritorio del inspector aduanero de turno.
Antes de librar la mercadería para la exportación se exige la presentación del contrato con el comprador del exterior y constatar el costo de producción de la mercadería exportada con la firma de un contador público y la certificación de un Consejo Profesional.
Además, se exige acreditar fehacientemente la modalidad de pago de la exportación a pesar de que el Banco Central demanda, por el régimen de control de ingreso de divisas, que en cada permiso de embarque se declare el banco en el que se recibirá el pago por la mercadería enviada.
La Asociación Maíz Argentino, Maizar, le solicitó a la DGA la clarificación de los nuevos requisitos para exportar. "Entendemos que estas medidas complican las exportaciones de maíz, ya que los datos solicitados son presentados a la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca) y a la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) por las empresas exportadoras todas las semanas", dijo a LA NACION Martín Fraguío, director de Maizar.
Preocupación
"No entendemos por qué se pide toda esta información, que se debe enviar por triplicado a diferentes organismos", se quejó Fraguío. Y se mostró preocupado porque estas medidas generen menos competitividad para toda la cadena del maíz, en un momento en el que "se habla de aumentar la competitividad en toda la cadena", señaló.
Fraguío recordó que este año, entre la nueva cosecha y el remanente del año anterior, la Argentina contará con más de 22 millones de toneladas de maíz. Por lo tanto, el saldo exportable rondaría las 14 millones de toneladas.
En opinión de Fraguío, los envíos de maíz al exterior no deberían dificultarse, sino promoverse, "de manera que la Argentina pueda posicionar productos de mayor valor agregado en los mercados internacionales".
Alberto Rodríguez, del Centro de Exportadores de Cereales, se mostró muy sorprendido por las exigencias aduaneras. "Es la primera vez que veo que se pide este tipo de requisitos", dijo.
En el caso de la carne, los nuevos requisitos, informados a través del Alerta 7/08, son aún más exigentes. Según detalló Miguel Gorelik, de Quickfood, los exportadores deben sumar a los documentos que se les exige a los embarques de maíz el envío a una dirección de e-mail de los valores de ingreso registrados en el último trimestre, en la aduana de destino, de la mercadería que se está exportando. "Vemos esto con mucha preocupación, porque los datos que nos solicitan son prácticamente imposibles de conseguir", dijo Gorelik.
Según informaron algunos exportadores a LA NACION, la semana próxima la Aduana podría normalizar la exportación de carne y de maíz a través de una flexibilización de los requisitos. "Una vez que se normalice el abastecimiento interno de carne y de maíz, y el ingreso de hacienda al Mercado de Liniers, todo se va a arreglar", señaló una fuente que prefirió no ser identificada.
Para Roberto Domenech, del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), el mercado avícola está siendo abastecido normalmente. "Está ingresando maíz y entiendo que el sábado todo el comercio estará abastecido de pollo", dijo Domenech, que no estaba al tanto de los problemas que enfrentan los exportadores.
En tanto, ayer se reunieron con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, los representantes de las distintas cámaras que agrupan a los frigoríficos, pero no lograron destrabar los envíos al exterior.
El costo de mantener un contenedor en el puerto se estima en US$ 32 por día. A esto se le debe sumar los US$ 34 por el servicio de monitoreo y electricidad para aquellas cargas que necesiten refrigeración.
Fuente: María Martini - La Nación