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Persperctiva Actualidad

Un nuevo actor político

Analistas y dirigentes coinciden en que el reciente protagonismo adquirido por el campo abre una oportunidad para construir un espacio de poder desde donde lograr iniciativas favorables al desarrollo del sector.
10/05/2008 00:00 hs

"La política y el gremialismo son causas nobles, los malos son los políticos y los gremialistas. Metámonos adentro y cambiémoslo. Dejemos de ser espectadores y seamos protagonistas. Nuestros hijos nos lo van a agradecer."

La frase del líder entrerriano Alfredo De Angeli puso en el foco un tema que muchos analistas vienen tratando desde hace tiempo y que, hasta este conflicto, el sector agropecuario no se había planteado seriamente: el de la necesidad de avanzar en la construcción de un poder político que logre instalar definitivamente los debates del sector en la agenda pública, más allá del reclamo puntual de las retenciones.

"Las decisiones que modifican las cosas en una democracia son políticas, así que si no construye poder político, el campo nunca va a influir en las decisiones", dijo María del Carmen Alarcón, secretaria de Integración Regional de Santa Fe y una de las iniciadoras del Grupo Pampa Sur, primer grupo que se impuso como objetivo lograr una política para el campo en la última década. Junto a ella, la diputada peronista Hilda González de Duhalde, el senador radical Rodolfo Terragno, los politólogos Rosendo Fraga, Sergio Berensztein, Juan Cruz Jaime y el filósofo Alejandro Rozichtner analizaron a pedido de LA NACION si el sector puede convertirse en un jugador político relevante y cómo puede llevarlo a cabo.

"Hoy existe, de hecho, un partido agrario, que es nacional y policlasista, porque abarca productores grandes y chicos", opinó Rodolfo Terragno. "Tal es así que sus dirigentes llaman a ponerse la escarapela. No hablan sólo de sus intereses sectoriales sino del interés general. Tienen cúpula, militancia y hasta punteros como Alfredo De Angeli", reflexionó Terragno.

Para los consultados, los acontecimientos desatados a partir del 11 de marzo representan una oportunidad para hacer de este boom mediático un liderazgo consolidado a largo plazo.

"Fenómenos que parecen pasajeros como el reclamo del campo son los que generan los actores sociales más valiosos, porque surgen de una necesidad concreta y de una representatividad informal y con sustancia", analizó el filósofo Alejandro Rozitchner. "En nuestras manos está lograr que estos líderes valiosos pasen a formar parte del elenco de figuras capaces de asumir poder y responsabilidad de modo continuo", agregó el ensayista.

Para Sergio Berensztein, director de la consultora Poliarquía, con este panorama el campo tiene una oportunidad enorme de convertirse en un actor social con fuerte influencia. "El conflicto puso de manifiesto la poca presencia que tuvo el sector hasta el momento", dijo y añadió que "hace falta que el sector participe y recupere el debate de sus cuestiones específicas y de los temas del interés publico, es una gran responsabilidad del campo involucrarse más y mejor".

El politólogo y docente Juan Cruz Jaime cree que buena parte del sector, especialmente en las entidades, recobró la conciencia gremial. "El problema es que el productor aún se resiste a conformar un partido, pero debe comprender que la única forma de cambiar las políticas erradas es a partir de la articulación de las propuestas del campo con la de los representantes elegidos por el voto popular", señaló Jaime.

Según la senadora Hilda Duhalde (Alianza Frente Justicialista- provincia de Buenos Aires), aún es prematuro pronosticar la virtual incursión masiva del campo en la política, pero los líderes del sector pueden llegar a tener una trascendencia política si se lo proponen.

"Depende de ellos, de su capacidad y sus ganas, el transformarse en actores de la política activa a largo plazo. Deberían meterse si quieren impulsar el cambio, y creo que desde el sector se puede aportar a la reconstrucción de los partidos, que han sido tan bastardeados en los últimos tiempos", explicó Chiche Duhalde, que en 2006 compitió con la actual presidenta en las elecciones legislativas.

Para Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios Nueva Mayoría, lo acontecido a partir del paro mostró que el sector hoy puede ser decisivo para ganar o perder una elección, ya que por primera vez los funcionarios perciben que su posición frente al campo puede definir su suerte electoral. "Los dirigentes del agro han obtenido un gran conocimiento público, por la exposición que han tenido y hoy son más conocidos que muchos políticos", señaló Fraga. "Este fenómeno no implica que sea conveniente que ellos se transformen en candidatos. Pueden hacerlo, pero en el futuro, probablemente el agro tendrá más peso decidiendo resultados electorales con el voto, antes que compitiendo como partido para obtenerlos", explicó.

En síntesis, el mensaje general es que el sector puede empezar a involucrarse activamente. Aunque para eso deba, necesariamente, vencer su resistencia a sumarse al ajedrez político. El quid de la cuestión es qué estrategias debería aplicar el sector para esto. Y en este punto las opiniones son diversas, ya que mientras algunos señalan que no hay otra vía que los partidos, otros creen que no es necesario meterse dentro de sistema para influir en la toma de decisiones.

Alarcón, Chiche Duhalde y Jaime son de los que suscriben a la teoría de formar partidos o estructuras para consolidar la nueva posición de poder del sector. "Ha habido muchos liderazgos fuertes, como el de Juan Carlos Blumberg, que terminaron esfumándose. Por ello, el campo tiene que formar estructuras, equipos técnicos y cuadros políticos. Porque sin la política no se puede, y la política no es algo perverso, es una herramienta útil si es bien usada. El campo tiene una oportunidad de ayudar a regenerar el sistema partidario, prácticamente desaparecido en las gestiones Kirchner", señaló Chiche Duhalde.

Para Berensztein, el partidismo es una opción, pero no la única forma de estar presente en el ajedrez político. "Que el campo tenga la obligación o la necesidad de empezar a meterse más no implica que sea necesario un partido de campo. Lo importante es que haya influencia del sector en todo el arco de la política", destacó el politólogo.

Berensztein coincidió con Chiche Duhalde y con Alarcón en la necesidad de profesionalizar al máximo una posible incursión dentro del terreno de la política. "Nada puede ser improvisado. El campo tiene que tomar la política con el profesionalismo y compromiso que tiene tranqueras adentro. Debe definir adónde quiere llegar, qué influencia tener y discutir qué herramientas usará para llegar a eso. Su objetivo debe ser aumentar su influencia en las grandes decisiones", resumió Berensztein.

Fraga, por su parte, es de los que no creen que la formación de un movimiento político sea el paso siguiente para consolidar la unidad de las entidades y el sector. "Porque entre Luciano Miguens y Alfredo De Angeli hay visiones ideológicas y simpatías muy diferentes. Que el agro a partir de ahora pueda decidir elecciones, no quiere decir que pueda ganarlas si se transforma en fuerza electoral, ya que tendría que definir un conjunto de temas más allá del sectorial, lo que mostraría las posiciones diferentes existentes y provocaría divisiones", destacó.

Fuente: Mercedes Colombres - La Nación

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