Esta es una campaña de la cual los técnicos y las empresas tenemos mucho que aprender. Así define la situación Horacio Silva, gerente de Fungicidas de Syngenta Agroquímicos. Para el especialista, "este es un año que nos demuestra que invertir 15 o 16 dólares por hectárea debe tener un sentido, debe asegurar rindes. Esto es la clave de todo.
Nosotros, desde Syngenta, lo que promovemos es cuidar el cultivo, no queremos vender la imagen de que los productos son mágicos y otorgan un rinde superior. Lo que permiten es asegurar los potenciales. Si un productor invierte en arrendar un campo, en aplicar herbicidas, en comprar una semilla de calidad, debe cuidar su inversión y protegerla de las enfermedades".
Una de las particularidades de esta campaña tiene que ver con la temprana aparición de la Mancha ojo de rana en estado vegetativo. "Estábamos más acostumbrados a verla aparecer en estados reproductivos, sobre el final del ciclo", recuerda Silva. Al adelantarse, puso a todos en la disyuntiva de si conviene aplicar fungicidas o no y si al hacerlo tan temprano, seguramente obliga a hacer otro tratamiento más tarde.
Una nueva experiencia
Se trata de una campaña muy diferente. Distinta a la última, que fue seca, pero también a la 2007/08 que fue húmeda, pero no tan húmeda como ésta ni con tal nivel de ataque de enfermedades y tan temprano. Además, "estamos hablando de casi 2 millones de hectáreas más de soja que hace dos años. Esto implica no sólo mayores ventas de fungicidas sino también la posibilidad de ganar más experiencia en controles y efectividad, sobre momentos nuevos de aparición y comportamientos diferentes de las enfermedades", comentó el gerente de fungicidas de Syngenta.
"Lo que vemos es una predisposición al uso de la tecnología por parte de técnicos y productores, debido a que la soja sigue siendo un negocio atractivo y esto facilita la decisión de seguir invirtiendo y cuidando los lotes. El productor ve que el clima ayuda a que el cultivo se vea bien pero además facilita la aparición de enfermedades y esto confluye en la necesidad de usar fungicidas como para resguardar las buenas perspectivas de rendimiento", insistió.
En lo que hace a las recomendaciones, desde Syngenta promueven el uso, básicamente, de dos productos: Amistar Xtra y Cypress. El primero es un fungicida Premium para el control de enfermedades foliares que combina la acción preventiva y antiesporulante de azoxistrobina, perteneciente al grupo de las estrobilurinas, con el efecto curativo y erradicante de cyproconazole, perteneciente al grupo de los triazoles. El segundo es un fungicida sistémico para el control de roya y de enfermedades de fin de ciclo en el cultivo de soja formulado con una mezcla de triazoles. Es un producto más accesible, para aquellos que nunca hicieron aplicaciones y tienen dudas de invertir 15, 16 o 17 dólares por hectárea. Tiene un costo menor y sirve para empezar a ver en la práctica el resultado en el uso de fungicidas en soja.
En tanto, Syngenta trabaja en nuevas formulaciones y nuevas combinaciones que otorguen mayor residualidad, clave para el control de las enfermedades, y con mayor espectro de acción. Estas son las dos particularidades que diferencian los productos. "Pero más que nada estamos trabajando en nuevas mezclas. El mercado se orienta casi en un 80% al uso de estrobirulina más triazoles. Hace 5 años esto era totalmente al revés. Por un tema de costo-dosis y dudas en la efectividad, se trabajaba mucho más con triazoles. Hoy está dominado fuertemente por las mezclas", explicó el especialista en fungicidas.
Qué se puede esperar
"Desde que comenzamos a trabajar con fungicidas, hace más de 6 años, hemos venido obteniendo de 300 a 350 kilos de diferencia de rendimiento en cultivos tratados. Ahora, si uno tiene en cuenta el daño que hacen enfermedades como Mancha ojo de rana, que pueden afectar el 30 o 35%, en un rinde de 3000 kilos significa 9 quintales de diferencia. Claro que la aparición de Roya asiática de la soja implica otro análisis, no existen datos precisos y tanta experiencia como con el resto de las enfermedades. Disponemos de los datos de Brasil pero nada tienen que ver con lo que sucede en la Argentina", dijo Silva.
En el sur de Brasil o en Paraguay se han declarado entre un 30 y un 40% más de focos de roya que las campañas anteriores. Según el especialista, esto indica que es un tema para estar preocupados y atentos. Pero sostiene que hay que tratarlo con mucho cuidado porque la realidad es que el productor está muy sensible a que le hablen de Roya, "lo ven más como una amenaza que como una realidad", expresó Silva.
Con la Mancha ojo de rana apareciendo temprano - recordemos que esta campaña la demanda de fungicidas comenzó en el mes de diciembre, luego de la detección de la enfermedad en Córdoba- y un pronóstico climático que favorece a las enfermedades fúngicas, la pregunta que todos se hacen es cuántas veces deberemos aplicar. Sobre este tema, Silva opina que en muchos lados seguramente se vean obligados a realizar más de una aplicación, pero no cree que sea un comportamiento generalizado. "Sí me parece que posiblemente superemos el 60% del área tratada", dijo.
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