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Análisis

La inflación de enero marca la agenda del campo y de su gente

21/02/2026 10:29 hs

Desde CREA, asociación civil empresaria rural, analizaron la marcha de la macroeconomía nacional y su impacto en la actividad agropecuaria. Destacan que, desde comienzos de año, la economía transita bajo el sesgo del retroceso del dólar respecto de diciembre. Precisan que, en lo que va del año, la autoridad monetaria lleva adquiridos 2170 millones de dólares, en un clima que combina una baja del riesgo país con un mayor dinamismo de depósitos y crédito en dólares.

No obstante, este cuadro tiene su contracara: la inflación de enero sorprendió al alza y se ubicó en 2,9% mensual, a lo que se sumó la decisión de alterar el calendario de publicación de la nueva metodología del INDEC, un gesto innecesario que erosiona la percepción de independencia del organismo.

Detrás del círculo virtuoso cambiario aparece un factor clave: la recuperación de la confianza tras el resultado electoral. La colocación de obligaciones negociables —que se había frenado en septiembre— alcanzó máximos en noviembre de 2025 (USD 3066 millones), manténiendose elevadas en diciembre y enero (USD 3.526 millones). En paralelo, el crédito bancario en dólares creció USD 1201 millones desde octubre, reavivando el debate acerca de la flexibilización del acceso, hoy limitado a quienes perciben ingresos en moneda extranjera. La tentación de impulsar la actividad con liquidez abundante convive con una advertencia conocida: el descalce de monedas puede amplificar el daño ante una devaluación, incluso sin llegar a escenarios extremos.

En precios, el arranque de 2026 volvió a complicar el panorama. Los precios estacionales treparon 5,7% y traccionaron el índice; la carne también presionó (4,4%) en un contexto de suba del ganado en pie y consumo estacional. Una señal algo más alentadora fue la desaceleración de la inflación núcleo, de 3% en diciembre a 2,6% en enero. Aun así, el salario privado formal perdió poder adquisitivo en diciembre (0,3%) y la actividad económica continúa con señales mixtas, estancada desde su pico de inicios de marzo.

Con una inflación más alta de lo esperado y dólar estable, las tasas en pesos volvieron a ubicarse por encima de la trayectoria del tipo de cambio, pero por debajo de la inflación, reacomodando incentivos para inversores y para el financiamiento productivo. Para el agro, el crédito en pesos resulta oneroso con un tipo de cambio quieto, mientras que el financiamiento en dólares gana atractivo aun con tasas de 9–10%. En síntesis, la mejora cambiaria y financiera podría anticipar una desinflación gradual y una recuperación de la actividad, pero el desafío pendiente sigue siendo recomponer plenamente el acceso al financiamiento externo para refinanciar vencimientos, en un tablero global con riesgos y un horizonte político que ya mira hacia 2027.

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